Mar09022014

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Emociones y peligros de las películas en 3D

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"Avatar", "Hugo" y otras películas en 3D emocionan a los espectadores, pero también pueden hacerlos sentirse mal, halla un estudio reciente. Los adultos jóvenes y los que se sientan cerca de la pantalla son más propensos que los espectadores de más edad a experimentar visión borrosa, náuseas y otros síntomas mientras están "sumergidos" en una película en 3D [en tres dimensiones], hallaron los investigadores.

"Las películas en 3D son buenas siempre y cuando uno no se sienta mal", señaló el autor líder del estudio Shun-Nan Yang, científico principal del Colegio de Optometría de la Universidad del Pacífico en Forest Grove, Oregón.

Los síntomas, que son breves y pasajeros, se relacionan con las molestias visuales y el mareo. Pero se pueden minimizar, al menos si está viendo una película en 3D en casa, al sentarse más lejos y obtener un ángulo visual más amplio, señaló Yang.

Además, un oculista podría ayudarle a resolver cualquier problema con la visión, añadió Yang.

En los años 50, Hollywood produjo muchas películas en 3D, que aumenta la sensación de percepción de la profundidad, e incluso entonces podían provocar náuseas en muchas personas. A medida que la tecnología ha avanzado en la última década, la popularidad de las películas en 3D ha aumentado, pero la industria del cine todavía tiene que resolver el factor del mareo.

El nuevo estudio, financiado por la compañía tecnológica Intel, es la investigación más reciente sobre la forma en que la 3D afecta a las personas.

Los investigadores reclutaron a 203 adolescentes y adultos para que vieran la película familiar de 2009 llamada "Lluvia de Albóndigas" en una televisión LCD de 55 pulgadas. Algunos la vieron en 2D regular, otros en 3D. Los espectadores fueron sentados a distintas distancias y ángulos de visión, y se les cuestionó sobre síntomas visuales anteriores, y cualquier síntoma durante o después de ver la película.

El doce por ciento de los espectadores en 2D reportaron un aumento en los síntomas de incomodidad, frente a veinte por ciento de los espectadores en 3D. Los que vieron la versión en 3D eran propensos a reportar más dolor ocular, sensación de jalones en los ojos, visión borrosa, visión doble, mareo y desorientación.

Los espectadores de 24 a 34 años sintieron más molestias con las imágenes en 3D que los espectadores de más edad, hallaron los investigadores.

Los problemas más graves reportados fueron dolores de cabeza y náuseas, apuntó Yang. Los síntomas podían aumentar en un plazo de quince minutos tras ver la película, apuntó, aunque los problemas no duraron hasta el día siguiente.

Ver películas en 3D es visualmente difícil porque los ojos tienen que ajustarse a la cercanía fija de la pantalla y a la aparente lejanía de las imágenes en 3D, explicó. Si está en un cine, señaló, tal vez experimente menos síntomas mientras ve una película en 3D que si la ve en casa.

Los espectadores de más edad se sintieron menos enfermos con la 3D que los más jóvenes, posiblemente porque son menos sensibles a la estimulación visual o porque el deterioro de sus ojos hace que manejar la discrepancia entre cercanía y lejanía sea más fácil, planteó. Los espectadores más jóvenes reportaron una mayor "inmersión" en la película en 3D.

Yang dijo que es un misterio por qué muchos espectadores presentan quejas visuales o físicas tras ver imágenes de una película ordinaria en la televisión. Señaló que esas personas también dijeron que sufrían de problemas oculares cuando usaban monitores de computadoras.

Yang apuntó que, si está viendo una película en 3D en casa, podría evitar los síntomas al cambiar de asiento y obtener un ángulo de visión distinto, o al ajustar el brillo de la pantalla o las luces de la habitación. "Cuando se sienta más cerca, percibirá la película como más real, pero tendrá más síntomas", advirtió.

Una solución para los niños a quienes les resulta molesto ver películas en 3D es permitirles que se quiten las gafas 3D y simplemente ver la película borrosa, apuntó el Dr. James Salz, profesor clínico de oftalmología de la Universidad del Sur de California y vocero de la Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology).

Lo ha probado con sus propios nietos, que tienen 4 y 7 años. "No se quejan y parecen más cómodos", apuntó.

 

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