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Serie especial: Plebiscito 2012. El ELA soberano

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Lcdo. Luis A. Delgado Rodríguez

Presidente de la Alianza pro Libre Asociación Soberana (ALAS)

Los pueblos deben tener voluntad para la ir en la búsqueda de alternativas de solución a sus problemas. El nuestro no puede ser la excepción. Lo ha sido por 114 años, pero nada es para siempre. Este plebiscito de estatus nos brinda la oportunidad única de demostrar como los demás países del mundo, tenemos voluntad para tomar nuestro destino y el de nuestro país en nuestras propias manos. Claro hay que reconocer que ese proceso para apoderarnos de las riendas de nuestro propio destino, tiene que partir del reconocimiento de que hemos estado sujetos al dominio político y económico del imperialismo más poderoso que jamás haya conocido la historia humana. Este hecho, unido a la manipulación y la utilización de las transferencias federales como si esa fuese la única forma disponible para poder vivir, nos ha colocado en un estado de inmovilismo conservador irracional, que solamente beneficia al estatus quo o a cualquier opción de estatus que represente más dependencia de esos fondos federales.

Por esta razón cualquier estrategia o propuesta dirigida a romper con ese esquema de dependencia sicológica tiene que estar basada en un proceso que no represente el rompimiento inmediato con lo aquello que les provee la falsa sensación de seguridad. Por eso, la opción del Estado Libre Asociado Soberano, basada en un proyecto de país que se desarrollará a partir de lo que tenemos, sin la pérdida de lo que ya poseemos, constituye la única estrategia viable que nos permitirá dar un primer paso hacia el país que todos queremos. Además como señala el economista británico John Kay en su libro Obliquity[1], teoría que aplicó Steve Jobs en el exitoso desarrollo del mercadeo de Apple, “nuestros objetivos y metas son siempre mejor logradas indirectamente”. Si lográramos que nuestro pueblo dé ese primer paso, lograremos comenzar a reescribir nuestra historia para llegar al nuevo país que todos pretendemos.

Establecidas las premisas de que estamos ante un pueblo con grandes estados mentales de miedo y dependencia y ante la necesidad de desarrollar una estrategia distinta de enfoques y trabajo, corresponde establecer nuestra propuesta para esta próxima consulta de estatus. El 15 de diciembre del 1960, la Organización de las Naciones Unidas, ante la realidad de la dependencia económica de los territorios ocupados por mucho tiempo por grandes potencias económicas, diseño una alternativa de descolonización y de salida a esas relaciones coloniales y de gran dependencia como la de Puerto Rico. Esa opción de descolonización para romper con la dependencia de manera que no se cree un caos económico, es la opción de la libre asociación que fue establecida en la Resolución 1541(XV) de las Naciones Unidas.  Esta alternativa de estatus es la garantía para comenzar un proceso de transición de la relación colonial actual a una que nos permita encaminarnos hacia una de autosuficiencia, conservando nuestra identidad de nación puertorriqueña.  Esta opción además, nos ayudará para que salgamos de la relación de extrema dependencia que nos une actualmente a Estados Unidos bajo el ELA colonial y nos podamos mover a una de colaboración, dignidad y pleno gobierno propio, bajo el ELA Soberano no colonial, en el cual las aportaciones del gobierno de EE.UU. que no sean derechos adquiridos, tienen que ser dirigidas al desarrollo de una economía de autosuficiencia.

En la realidad humana, no existen soluciones perfectas. Ninguna de las únicas tres alternativas de estatus disponibles bajo el derecho internacional, como lo son la integración (estadidad), la independencia y la libre asociación, está bendecida con el manto mágico de la perfección absoluta. Por lo tanto, debemos aceptar que la búsqueda tiene que ir dirigida a identificar la mejor solución.  Consideramos que el Proyecto del Pacto de Asociación que proponemos es esa mejor solución. El mismo nos permitirá el desarrollo de una economía de autosuficiencia y pleno gobierno propio, partiendo de lo que tenemos, sin renunciar a aquello que hayamos obtenido y que queramos conservar, y moviéndonos al escenario donde los puertorriqueños mandemos en Puerto Rico, mientras nos insertemos en la economía globalizada.

Nuestro derecho a ser parte de la comunidad de naciones del mundo, emana del hecho de que tenemos todos los elementos constitutivos de una nación y que sobretodo, en cada uno de nosotros late el orgullo de una nación distinta a las demás, con características tan claras que nos distinguimos de los nacionales de las demás naciones del mundo. Nuestra cultura, nuestro idioma, nuestra idiosincrasia y nuestra conciencia de un pueblo distinto a los demás, nos identifican y a la vez nos marca como una nación.  Los puertorriqueños tenemos derecho a seguir existiendo como pueblo, como nación y eso es incompatible con la opción de estatus de la integración o estadidad. No es posible que coexistan una “nación puertorriqueña” en la relación de la anexión. Igualmente como en la vida, no lo podemos tener todo a la misma vez, por eso los que se sientan puertorriqueños y deseen conservar esa identidad de puertorriqueños, no pueden apoyar la anexión.

En realidad, esta propuesta que se recoge bajo la opción del Estado Libre Asociado Soberano, es una propuesta de descolonización que mirada de cerca y en detalles, constituye la mejor solución al centenario problema de la definición de nuestro estatus. Es la propuesta para dar un primer paso y rescatar los proyectos inconclusos de Román Baldorioty de Castro, el de Luis Muñoz Marín de origen y el de Willie Miranda Marín. Por eso, en adelante, el símbolo del soberanismo puertorriqueño será el pitirre caribeño, porque no olvidemos que después de todo: “cada guaraguao tiene su pitirre”.

 


[1] Obliquity, John Kay, The Penguin Press, New York, First American Edition, 2011

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