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“El arte es absolutamente libre, la escritura es el ejercicio más cabal de esa libertad”

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Entrevista para con el escritor Alberto Martínez-Márquez.

EL RETORNO DE MARX
dedicado a Luis Fortuño y los Guaynabo Boys


el día que tú menos te lo esperes
karl marx renacerá de sus cenizas
para desarmar los engranajes del capitalismo
entonces ya no será la sombra
de aquel fantasma decrépito
que recorrió con muletas el mundo
sino el inquieto niño aventurero
que montado en su triciclo azul
regresa a devolvernos la esperanza

 

©2009 Alberto Martínez-Márquez

 

“Siempre busco mi propia alteridad y de ahí cómo sorprenderme”(A. Martínez Márquez) Escritor, performero, editor, artesano, dramaturgo, buen conversador, Alberto Martínez-Márquez es uno de los poetas puertorriqueños más destacados desde la generación de los ochenta, además de editor y gestor cultural a través de su revista virtual Letras Salvajes, la cual ya se ha convertido en un sello editorial.

Nos conocimos en un curso de literatura puertorriqueña durante nuestro bachillerato en la UPR-Río Piedras a mediados de los ochenta. Desde ese mismo día comenzó una amistad sincera y honesta, dos atributos de Alberto.  Y es que siempre he admirado en Martínez Márquez su inteligencia, creatividad, humor mordaz, solidaridad, además es tan buen conversador que podemos estarlo escuchando horas y horas sin repetirse. Desde la Universidad, hemos mantenido la amistad, participado en lecturas de poesía, viajes a la Feria Internacional del Libro de la República Dominicana.

Quienes  han compartido estos viajes de la delegación de Isla Negra a Santo Domingo saben que sus coloquios y monólogos en el autobús son memorables. Quienes han sido sus estudiantes en la UPR y en la USC están de acuerdo –según me han narrado—de que es un profesor brillante y que sus dotes performeros ayudan a captar la atención hasta al más despistado. Quienes lo conocemos, estamos de acuerdo en que no teme a exponer sus puntos con contundencia, sin importarle las consecuencias, críticas o ninguneos de ciertos círculos literarios. Porque los valientes son quienes hacen el camino al andar….

En distintas tertulias entre escritores y amantes de la cultura hemos tenido la preocupación de la falta de una crítica literaria seria y la promoción equitativa de los libros de autores puertorriqueños. De estos temas y otros trata esta entrevista virtual que sostuvimos.

 

Ana María Fuster: ¿Cuál es el poder de la palabra escrita en la actualidad del país y en el mundo?

Alberto Martínez-Márquez: “La palabra se yergue por encima de cualquier cosa. Muchos gobiernos del mundo y religiones organizadas aún le temen a la palabra escrita. Esto se debe a que entienden que un escritor puede colar códigos particulares que active la imaginación de quien lee. Quienes detentan el “poder” social, político y cultural, temen a que los escritores digan cosas que hagan pensar a la gente. Que les hagan ver (e incluso avanzar) más allá de los límites establecidos y que esto, a su vez, movilice a la gente y les haga cuestionar las “verdades” oficiales.

“En Puerto Rico y en el mundo entero, se hace más urgente que la palabra escrita se yerga como un pharmakon, que, como señala el filósofo francés Jacques Derrida, se torne remedio y veneno a la vez”.

 

AMF: Y como parte de ese mismo temor a los escritores, ¿hay censura institucional a la libertad de palabra y a la literatura?

AM-M: “La censura a la libertad de la palabra ha estado presente por mucho tiempo en Puerto Rico. Tan reciente como en 2009, el Departamento de Educación de Puerto Rico censuró una serie de libros de autores puertorriqueños y latinoamericanos. Obras de la autoría de Edgardo Rodríguez Juliá, Magali García Ramis, Carlos Fuentes y  José Luis González, fueron retirados de los currículos de enseñanza. Se adujo que esto se debía a que las palabras soeces contenidas en los textos iban en detrimento de los objetivos pedagógicos. La respuesta de muchos intelectuales, educadores y trabajadores de la cultura ante este atropello no se hizo esperar. Yo firmé una hoja que criticaba esa acción de parte del Departamento de Educación. De igual manera, en la prensa del país citaron unas declaraciones mías en las que expresaba las motivaciones ideológicas  del departamento. Alguien le llamó a esta censura  un acto “talibánico,” con mucha razón. Puesto que el fundamentalismo religioso, recién comienza a imponer su pensamiento, escalando posiciones de poder. Estoy convencido de que el arte es absolutamente libre, y que la escritura es el ejercicio más cabal de esa libertad.

“Quisiera agregar que no hace poco fui censurado por una revista que se publica en internet. Había escrito un artículo en el que denunciaba la crisis de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico. Uno de los editores de la revista me solicitó el escrito. Me enviaron un correo-e en el que me pedían que reescribiera partes que atañían a una prestigiosa figura literaria del país, dado que era la única manera de publicarlo. Por supuesto que me negué rotundamente. Uno no puede, bajo ninguna circunstancia, permitir que le digan cómo expresarse. Eso es censura. Peor que eso, es la autocensura”.

 

AMF: El colmo es que, además de la censura, me parece que hay una escasez de promoción a la cultura y de reseñas equitativas de los libros publicados en Puerto Rico. ¿Qué importancia le da la prensa a la crítica literaria y a los temas verdaderamente culturales?

AM-M: “Sobre ese particular, hablaré de otra censura: la de los medios de prensa. Durante mucho tiempo, el periódico El Nuevo Día tomó prominencia en los asuntos culturales del país. Cuando el gran intelectual y escritor dominicano Eugenio García Cuevas estuvo a cargo de la parte literaria de la sección Por dentro, se publicaban interesantes entrevistas y artículos durante el fin de semana. Pero sacaron a Eugenio García y el periodismo cultural se vino a menos. Lo mismo aconteció con el periodo de tiempo en que Manuel Clavell compartía las reseñas de libros con la Dra. Carmen Dolores Hernández de Trelles. Pero ese balance crítico no duró mucho tiempo. La Dra. Hernández se ha encargado de censurar una parte importante de lo que se produce literariamente en el país, ignorando muchas publicaciones.

“Yo he denunciado esta falta de interés de la prensa por la literatura a través de los años en diversos foros de internet; porque ningún otro medio escrito ha querido darme espacio para elevar mis denuncias. Ni siquiera en la sección En Rojo del semanario Claridad, que dejó de publicar mis escritos desde que dediqué un número de la primera época de Letras Salvajes a la literatura de la diáspora cubana. A los dueños de los medios de prensa no le interesa que se hablen de libros de una forma más distendida y ocupando un mayor espacio al asignado. Los dueños de la prensa del país son unos trogloditas culturales. A mí me apena mucho que el suplemento En Rojo de Claridad no sea más proactivo en ese sentido y capitalice la falta de un periodismo cultural de avanzada. Ahí se publica mucha basura con pretensiones artísticas. Y si lleva el sello de la causa patriotera, peor todavía. No se puede tener criterios tendenciosos.

“Por otro lado, en cuanto a otros temas culturales, algunos artículos  se publican simplemente para llenan la “cuota” cultural de los periódicos. Por eso ves una noticia sobre la última novela negra de un escritor sueco al lado de una reseña de uno de esos nauseabundos realities televisivos cazatalentos. Quiero destacar que Ana Teresa Toro y otros periodistas culturales jóvenes de El Nuevo Día sacan reportajes muy buenos y sustanciales de vez en cuando sobre lo que sucede cultural y literariamente en y fuera de Puerto Rico. Uno quisiera ver más escritos periodísticos de ese talante. Ella y otros de su cohorte tienen mucho que aportar en ese sentido, pero están maniatados por los directivos del periódico. Eugenio García Cuevas me dijo una vez lo siguiente: “La libertad de prensa es para los dueños de los periódicos no para los periodistas.” Si no menciono a los demás diarios, porque la cultura en ellos simple y llanamente n’existe pas. Esos diarios son desiertos culturales. Por ponerte un último ejemplo, a mediados de los noventa, yo compraba El Vocero todos los días, porque siempre tenían noticias de envergadura relacionadas con la cultura y porque allí se publicaban las mejores reseñas de cine, a cargo de José Valle Parreño. Dejaron de publicar noticias culturales, sacaron a Valle Parreño y trajeron a otra persona… ya sabrás el resultado”.

 

AMF: Hablemos ahora de ti como creador. ¿Qué significa ser escritor para ti? ¿Qué te mueve a escribir?

AM-M: “Un escritor para mí es una persona que tiene algo fundamental, interesante y nuevo que decirle al público lector. Aunque se me ocurre preguntar a los lectores y las lectoras. Las respuestas resultarían la mar de diversas, amén. Los escritores y las escritoras comparten más o menos una misma visión de su oficio. Según lo que he leído en revistas y en la prensa, los lectores y las lectoras tienen una imagen muy heterodoxa de los que es un escritor (o una escritora); máxime en una era tan convulsa como la actual.

“Ahora, en lo que respecta a tu segunda pregunta, lo que me mueve a escribir es la búsqueda constante por excederme a mí mismo como cultor de la palabra. Siempre busco mi propia alteridad y de ahí cómo sorprenderme. Me ha funcionado. Porque sorprendiéndome a mí mismo, sorprendo a mis lectores. Yo aprendí esto muy temprano en mi carrera literaria. Cuando me topé con la voluminosa obra del gran poeta, Francisco Matos Paoli, que ha sido una influencia en mi trabajo literario. Llegó un día en que me percaté que leía variaciones de los mismos poemas. Si bien admiraba (y sigo admirando) la obra de Don Paco, no quería anclarme en la repetición, en la fórmula.  El carácter proteico de la escritura lo descubrí en la poesía de Octavio Paz. Su obra fue lo que me alentó a diversificar mi propia escritura poética, narrativa y dramática. Cuando un escritor se repite, llega a una etapa de Alzheimer creativo en la que su obra comienza a desmerecer. Por eso estoy explorando continuamente formas distintas de decir y textualizar, para que mi escritura sea una verdadera heterografía.”

 

AMF: Además de escritor y profesor universitario, editas la revista cultural Letras Salvajes con gran difusión internacional a través del Internet. Coméntanos sobre este proyecto literario y hacia donde pretendes llegar.

AM-M: “En 2010 retomé Letras Salvajes, la revista internacional de literatura, arte y pensamiento  que había publicado entre 2003 y 2006. Ahora la revista sale en formato PDF y circula por correo electrónico, mediante suscripción. La revista llega a dos mil lectores directamente y a muchos más, por medio del reenvío. Al volver a publicar la revista, restablecí vínculos con antiguos colaboradores que están entusiasmadísimos con el nuevo giro que ha dado Letras Salvajes. Espero seguir publicándola por mucho tiempo.

“Recientemente, he asumido la tarea de editor de libros. A mediados de diciembre de 2011 publiqué el poemario Murciélagos de Vidrio de Emma Jeannette Rodríguez, bajo el sello editorial de Letras Salvajes. Ese libro está dando mucho de qué hablar. Federico Irizarry le hizo un excelente ensayo para la puesta en circulación. Elidio La Torre le dedicó un penetrante comentario para su blog “Fantasmagorías de genérika.” La poeta y narradora dominicana Ibeth Guzmán publicó una reseña del poemario para El Listín Diario. Eso me complace enormemente.

“En este año pienso publicar bajo este sello editorial un libro de piezas cortas de teatro de mi autoría, y posiblemente una selección de textos poéticos de un poeta marginal ya fallecido”.

AMF: Sigues creando, evolucionando, reinventándote. ¿Dónde te ves de aquí a quince años?

AM-M: “De aquí a quince años me veo haciendo más de lo que estoy haciendo ahora. Ya para entonces me habré retirado de la cátedra universitaria. Quizás esté publicando una revista en papel, sea Letras Salvajes o alguna otra. Es muy probable que haya publicado para entonces una novela, además, una biografía literaria de mi padre y, también, unos cuantos poemarios. Espero sacar otro volumen de cuentos y quizás uno o dos libros de ensayos críticos. Además, continuaré con mi faceta de artesano, que comencé en 2009. Seguramente me veas participando en ferias culturales por todo el país. Espero para ese entonces haber ido a Europa; principalmente a Portugal y a España, a leer mi poesía o a presentar uno de mis libros. De seguro que haya visitado Brasil, que es el país de mi música amada. Y, si acaso, es posible que me haya dado con meterme a músico. Quizá haya aprendido alguno de los instrumentos que poseo en casa, pero que no sé interpretar: guitarra, teclado o flauta. A lo mejor, me dedique a la percusión. Quién sabe.

“Estaré demasiado ocupado, eso sí.”

 

Es hora de apagar la computadora, dejar a Alberto ocupado en sus diversas tareas apalabradas, el amor, la música, la vida. Pronto compartiremos de nuevo unas risas, poesía y grata tertulia, tan necesaria en época de aparente silencio. Seguiremos pendientes a las nuevas publicaciones y lecturas públicas de nuestro intelectual y escritor.

 

Datos biográficos de Alberto Martínez-Márquez:

 

(Bayamón, Puerto Rico, 1966). Es poeta, narrador, ensayista, dramaturgo, artesano, gestor cultural y profesor universitario. Su poesía figura en varias antologías. Junto a Mario R. Cancel publicó El límite volcado: antología de la Generación de poetas del ochenta (2000). Tiene a su haber los poemarios Las formas del vértigo (2001), Frutos subterráneos (2007) y Contigo he aprendido a conocer la noche. Además, ha publicado un volumen de cuentos que lleva por título  Contramundos. Su obra de teatro “Harry y la Gorda” figura en Expresiones: Muestra de ensayo, teatro, narrativa, arte y poesía de la generación X, publicada en 2003 por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Actualmente labora como docente en el Departamento de Humanidades de la U.P.R. en Aguadilla, donde dicta cursos de Cultura Occidental y de Cine. Dirige la revista Letras Salvajes, que circula en internet en formato PDF.

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