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INFORME SOBRE EL SPANISH COLLOQUIUM

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El 18º Coloquio Anual de Primavera de Español se celebró del 27 al 29 de marzo en Ohio University. Dicho coloquio, auspiciado por el Departamento de Lenguas Modernas de la universidad, tuvo por título Editors, Creative Writers and Translators How do they make it all happen? (Editores, Escritores Creativos y Traductores. Cómo consiguen que todo suceda a la vez). El coloquio contó con la presencia de los ponentes Sergio Arlandis, Mariela Dreyfus, Ileana Sanz y Carlos R. Gómez.

La primera sesión, que tuvo lugar el día 27 por la tarde, versó sobre las dualidades de la profesión de escritor y de traductor. Los profesores y poetas Sergio Arlandis y Carlos R. Gómez insistieron en la vertiente del escritor como profesión, un trabajo al que se necesita dedicar horas y que requiere un proceso, no exento de dificultades, tan laborioso como el de cualquier otro oficio. En esta línea, Mariela Dreyfus, poeta, traductora y profesora de la maestría en escritura creativa de NYU, reclamó para la traducción el derecho a ser considerada un proceso de creación literaria. Un aspecto en el que ahondó Ileana Sanz, al que sumó la complejidad para mantener la esencia del texto original a la que se enfrentan los traductores.

En la sesión del día 28, fue interesante descubrir hacia dónde se encamina la poesía española peninsular en el siglo XXI de la mano de Arlandis. Su recorrido por las diferentes corrientes literarias de la lírica peninsular desde la década de los 80 del siglo pasado concluyó con la constatación de que apenas se intuyen novedades o rupturas. En palabras de Arlandis, “la pos posmodernidad requiere poner nuevas etiquetas”, aunque la facilidad con la que se designa como “neo” una corriente no suele conllevar originalidad. Uno de los aspectos más interesantes, en mi opinión, fue conocer de primera mano cómo conjugar la faceta de poeta con la de editor. Gómez expuso la forma en que él lleva ambos trabajos. De su alocución se pudo desprender la idea de que, en ocasiones, editar resulta mucho más complejo que escribir. Y que a falta de editores dispuestos a publicar nuevos talentos, una de las salidas es crear la propia editorial.

La guinda al pastel la puso el taller de creación literaria del sábado 29 por la mañana. A sabiendas de que pueda resultar subjetivo, esta parte del coloquio fue la más gratificante para mí. Experimentar, aun a pequeña escala, lo que viven los estudiantes de la maestría de Escritura Creativa que dirije Mariela Dreyfus fue muy enriquecedor. Se realizó un ejercicio de traducción literaria de un poema de T. S. Elliot, Rhapsody on a windy night. Resultó muy interesante apreciar el trabajo creativo que existe en la traducción y cómo un traductor debe hacer orfebrería con las palabras con tal de mantener la esencia del poema, tanto en el campo semántico como en el métrico. El intercambio de opiniones fue muy enriquecedor, sobre todo si se tiene en cuenta que tres de los ponentes eran poetas y que entre los participantes se contaban profesores de la universidad, que además son poetas (Amado Láscar, Daniel Torres y Pepo Delgado). Ese toma y daca dialéctico puso de manifiesto lo complejo de la traducción, en tanto que el uso de una u otra palabra ofrece connotaciones que pueden distorsionar o facilitar la comprensión del poema original. De ahí que la traducción tenga un componente intrínseco de creación literaria.

El tramo final del taller consistió en un ejercicio de creación literaria que condujo Sergio Arlandis. Este consistió en una primera etapa en la que se nos pidió describir una silla; un segundo paso en el que debíamos añadir los cambios que la silla había experimentado; un tercer paso en el que se incorporaba una figura femenina; y un último paso en el que la silla había desaparecido y solo quedaba la mujer. Para mí, esta actividad me ayudó a conocer cómo es el proceso de creación de un poema y qué elementos incluye; cómo desde un estadio inicial, supuestamente objetivo, se avanza hacia un nivel más poético que refleje las emociones que quiere transmitir el poeta. Gracias a este ejercicio redescubrí cuánto de uno mismo se vierte en el papel y cuán difícil resulta tener que editar y desprenderse de cada parte de lo escrito.

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