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San Juan

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En el furor de la campaña política se les olvida a los candidatos, los alcaldes y el gobernador la razón de su trabajo, procurar el bienestar del pueblo. La prosperidad de la ciudadanía no se refleja solo en la percepción que se pueda crear por los medios de comunicación, sino sobre todo en las acciones y el efecto que las políticas ejecutadas tienen el la vida de los gobernados. El agobiante sentir de que habitamos un país y una ciudad cuyos límites se encogen, es producto de la realidad en la que vivimos la mayoría de los puertorriqueños y san juaneros. A pesar del exilio de cerca de 300 mil boricuas en la última década, el 45% de nuestra población vive bajo el nivel de pobreza (bnp), lo que significa que el 25% tienen ingresos por debajo de $10 mil anuales y el 36% de las familias por debajo de $15 mil anual. Para una familia de tres miembros esto es el equivalente a vivir con $27.00 para todos sus gastos diarios. Frente a esta realidad, la gran promesa de la estadidad es aumentar los fondos para el PAN, medicaid, seguro social suplementario, etc. La promesa no es el trabajo digno, la responsabilidad del estado y las empresas, la organización de la comunidad para el desarrollo auto gestionado y mucho menos nos explican como los que trabajamos nos empobreceremos con los impuestos que tendremos que pagar. Tampoco les dicen a quienes recibirán las ayudas que todos sus gastos aumentaran pues tendrán que pagar impuestos hasta por la tierra que pisan y el aire que respiran. Pareciera que los puertorriqueños a lo único que pudiéramos aspirar es a extender la mano para pedir, a una mayor indignidad y marginalidad, con fondos federales suficientes para comprar en las megatiendas norteamericanas las baratijas caras, que nos ofrezcan.

El alcalde de San Juan, J. Santini se destaca entre los políticos que promete megaproyectos acompañados de la marginalidad. Sin embargo junto a las promesas que durante 12 años no ha cumplido, y sus anuncios gigantescos, nuestra ciudad capital ostenta varios récords: Tiene el mayor número de personas viviendo bnp de Puerto Rico (151,678) y el mayor número de unidades (18,196) y de residenciales públicos (52). En los residenciales habitan el 25% de los pobres de SJ, sin esperanza alguna de tener vivienda propia. Pero la cosa se pone peor. SJ también alberga el mayor número de arrabales de PR (30) y en ellos habitan cerca de 27 mil personas. En estos dos tipos de comunidades se ubican el 30% de las personas bnp de la ciudad capital. Los datos anteriores por si solos no constituyen la mayor parte del problema. Lo que mas nos preocupa son las condiciones de marginalidad socioeconómicas que rodean la vida de aquellos que habitan estas comunidades. En la ciudad capital hay 48,963 niños bnp, y entre las familias encabezadas por mujeres solas con hijos dependientes, el 69% se encuentra en semejantes condiciones. (Encuesta de la Comunidad, 2006-10)

Aunque parecería que SJ es el área de mayores servicios y calidad de vida, la realidad es que el 39% de sus familias no alcanzan un ingreso mayor a los $20 mil anuales; 50 mil personas de 25 años o más no han completado el 9no grado y el 46% de la población de la capital está fuera del trabajo formal. Los datos anteriores se traducen en condiciones y calidad de vida que proveen pocas alternativas para los pobres y los sectores medios. Santini mientras tanto en sus 12 años en el poder terminó con el Proyecto Comunitario Punto Verde, acabó con el Fideicomiso del Caño Martín Peña, y el consumo de drogas y la violencia parecen no tener límites. Por lo mismo, San Juan también tiene el record de asesinatos y situaciones de violencia de PR. Las estadísticas de la policía señalan que entre, el 2003 y el 2009, se produjeron 1,174 asesinatos en la ciudad capital. Mientras tanto, el jefe de la policía municipal, estaba acosando niñas y traficando con pornografía.

Santini pretende envolvernos con su escuela en inglés para un minúsculo grupo de estudiantes, pero se olvida de las niñas y niños que diariamente abandonan las escuelas, de las madres jóvenes sin alternativas, de los san juaneros que ven destruidos sus sueños y deben dejar la ciudad. San juan también tiene el record de ser la ciudad de la que más personas emigran. No produce trabajos, viviendas, ni servicios, en la magnitud necesaria; pierde sus mejores recursos y mientras tanto se nos mueren las áreas urbanas que fueron el eje de nuestro país. Obviamente, la ejecutoria de Santini no es lo que parece ser y los datos anteriores hablan por si solos. Para un mejor país y una mejor ciudad tenemos que cambiar.

 

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