Dom09212014

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De la justicia y lo injusto, todos(as) somos responsables

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Me dicen que hablo sobre mojado. Que ya están todas las decisiones tomadas. Que Puerto Rico, en el Caribe exótico tropical, no debe ser un destino turístico. Realmente hablando, no se debe venir a una isla, donde se le ha permitido al estado criminalizar cada comportamiento social; y peor aún, se le ha permitido al estado justificar la utilización a su conveniencia de dos sistemas de justicia criminal, uno de naturaleza federal (Washington) altamente punitivo, y otro estatal (de Puerto Rico) un tanto más leniente con los ofensores.

Lo importante es pensar que el estado actúa, en parte como un acto de terror contra todos y todas nosotros, alegando que la criminalidad se encuentra fuera de control. No obstante esto, el estado encuentra eco en nosotros, que apoyamos sin razón alguna, en muchas ocasiones, la existencia de un estado más fuerte. Entonces, la mayoría de la gente no sabe como anda la criminalidad. Lo que si sabe es que a un familiar lo asaltaron; o lo que reseñan algunos periódicos o sistemas mediáticos; o peor aún, conocen lo que el estado les dice.

 

Desde mi impresión es importante reconocer que todos los factores antes mencionados crean un estado de pánico. Pero el pánico es sinónimo de desastre social. Tal vez lo que hay que pensar es como ser crítico con los pensares y acciones del estado, como a su vez con los sistemas de información (prensa y medios) dominantes. En esta medida, no entregar derechos, por lógica de perogrullo callejero, es mejor que entregar derechos basados en miedos o en reacciones espontáneas.

Tal vez, y digo tal vez, todos y todas debemos comenzar a ser un tanto más críticos con la conversación en cuanto a derechos se refiere. No es posible perder derechos en un mundo, donde los mismos son tan difíciles de adquirir. No pensemos que intentando hacer justicia, caemos en lo injusto. De esto, todas y todos podríamos ser responsables.

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