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Solidaridad con Cuba

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En el día de ayer, un grupo de empresarios mexicanos se expresó en contra del bloqueo contra Cuba, y sobre todo el fin a toda hostilidad política y social, que priva hacer negocios con esta hermana república caribeña.

Pero no son los únicos. En tiempos recientes, otros países en Europa, América Latina y el Caribe, se han expresado sobre lo mismo: fin al bloqueo, que de forma unilateral, ha impuesto el gobierno de los EE.UU contra el pueblo cubano. Es una situación insólita, en medio del Siglo XXI, la cual no se puede sostener más aún.

La idea de un bloqueo es parte de una mentalidad política del Siglo XX, en plena guerra fría. Bajo el mismo, un país determina hacer o no negocios con otro país. En el caso de los EE.UU, bajo ciertas leyes operantes en los EE.UU, se impone a su vez que terceros países que realizan actos comerciales con Cuba, y utilizan a los EE.UU se vean en la obligación de no poder hacerlo. Es decir el bloqueo va contra los terceros que intentan comercial con Cuba.

En fin, es un bloqueo injusto que tiene consecuencias sociales para el pueblo cubano. En particular porque priva al pueblo cubano de bienes y servicios que, si vinieran de los EE.UU serían mucho más baratos. Más aún, los privan de realizar relaciones comerciales con terceros que tienen temor de ser enjuiciados en los EE.UU, si por alguna razón llevan a cabo transacciones en dicho país antes de ir a Cuba.

En realidad el problema no son las leyes de los EE.UU. El problema realmente hablando es que el gobierno de los EE.UU se crea que puede imponerle a Cuba y al resto de los países del mundo un bloqueo. Eso es lo insólito de la conversación. Que un país crea que le puede imponer a otro a vivir en la pobreza y de rodillas. No es posible.

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