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Haití, pese a todo, continúa

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Por la solidaridad que tenemos con el pueblo haitiano, debemos continuar hablando de ellos en este periódico. Pero no es fácil. La situación general es la de un estado débil, que intenta asistir a una población grande, cuyos niveles de bienestar de vida, en términos generales, son muy pobres o limitados. En esta medida, hay que parir un país, una calidad de vida, y sobre todo una esperanza en Haití.

En la presente situación, Haití está tratando de cumplir con el Protocolo de Montreal, acuerdo internacional entre estados soberanos, que asumieron voluntariamente reducir la emisión de sustancias agotadoras de la capa de ozono. Esto en un país que cree profundamente en la deforestación (para capturar leña de madera para cocinar), como también en la emisión de dichas sustancias (desde las neveras hasta los vehículos de motor), es un gran paso de acierto y de intentar normalizar el país en paralelo a sus obligaciones internacionales.

Según Fritz Nau, del Ministerio de Medio Ambiente, quien declaró para Prensa Latina, éste indicó que "en el año 2010 la nación logró eliminar los clorofluorocarbonos (CFC) y ahora estamos desarrollando proyectos encaminados a sustituir los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), en los equipos de refrigeración y aires acondicionados".

Es un momento interesante aunque aún difícil. Haití intenta por vía la cooperación con Cuba, lograr controlar la situación. Se trata de una combinación de capacitación a sus funcionarios públicos para poder controlar las importaciones y a la población que ya tiene equipos contaminantes, como también de trabajar un proceso de educación que logre cambiar los hábitos de la población en general.

Haití se va preparando para el futuro. Pero en lo que la vida va, aún tiene muchos asuntos que resolver.

 

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