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Breves en la cartografía cultural: Voz, genio y figura de un artista fiel a sí mismo: Tito Auger

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Voz, genio y figura de un artista fiel a sí mismo: Tito Auger

Solo queremos hacer claro nuevamente

que aquí lo que se canta es lo que se siente

y no se cambia porque usted crea conveniente

no se cambia porque usted sea diferente,

no todo lo que tiene un precio se vende

¿CVND?

Auger/ Laureano

En esta reflexión pasaré revista acerca de una de las personalidades más importantes de la música boricua y latinoamericana, con una trayectoria que despunta durante la última década del siglo XX. Me refiero al cantautor y vocalista del conjunto de rock Fiel a la Vega, Tito Auger.

Su nombre llegó a mis oídos por primera vez a través de su música, aquella que marcó los años noventa en Puerto Rico. Un catálogo increíble que, disco tras disco, se ha convertido en algo así como una banda sonora de la época. Por lo anterior, es raro encontrar algún puertorro que desconozca la letra de El wanabí, Salimos de aquí, Al frente, ¿CVND?, Bla, Bla Bla, Granos de sal o Canción en la arena, por citar algunos ejemplos. También sus covers de Silvio Rodríguez y Roy Brown, particularmente Boricua en la luna, creación del poeta nacional Juan Antonio Corretjer, recibieron un toque particular e único en su registro de voz.

La apoteosis del conjunto y de Auger como compositor, a mi entender, se dio en Canción para Vieques, pieza que metaforizó mejor que ninguna obra de arte en su momento, el arquetipo esencial que encarnó la búsqueda de paz que movió a todo Puerto Rico tras la causa de la Isla Nena (como en su tiempo lo encarnaron Mahatma Gandhi y quienes le siguieron en la India o Martin Luther King junto a defensores de los derechos humanos y civiles en Estados Unidos).

Canción para Vieques aglutinó una constelación sin par de artistas del orbe iberoamericano. Tarea esa que no fue fácil para Tito, aunque al final y después de mucho trabajo se logró esa ecuación incomparable; el video del cineasta Raul Rosado supo capturar la magnitud de lo que estaba ocurriendo y habla por sí mismo. Con el mismo aliento épico que un Hey Jude o un Oubao-Moin, Canción para Vieques despejó, si alguna, las dudas del genio creativo de Auger.

Para el tiempo que conocí personalmente a Auger, ya trabajaba con lo que sería el disco La prosperidad. Su colaboración continua con el poeta juglar del pueblo, Eric Landrón, en sus Bohemias Rockeras que han recorrido toda la Isla, me permitió en más de una ocasión conversar con él. Y de primera mano, pude presenciar la actividad de un artista comprometido totalmente con su pueblo.

Incontables son las causas benéficas que Tito ha respaldado, sin cobrar un solo centavo y sin necesidad de canalizar su participación a través de relacionistas públicos o a través de cámaras, como hacen tantos. De toda esa solidaridad manifiesta me toca de cerca su disponibilidad para ayudar a mi amigo Luis Pérez, líder comunitario en Amelia y Cataño, víctima de un carjacking que lo dejó parapléjico. Tanto en la recuperación de Luis como en las diferentes causas que mi amigo impulsa en la comunidad con los niños escuchas, Auger siempre ha dicho presente.

De más está decir que tengo una copia autografiada de La prosperidad, un disco que sin mucha estridencia se ha convertido en uno de los favoritos entre los seguidores de los fieles. Piezas como No tan atractiva verdad, Tú y mi cuidad, y la canción que da título al Cd, van marcando un registro particular entre las fases creativas anteriores del conjunto y nuevos horizontes. Yo mismo utilicé fragmentos de la letra de la canción “Croatto” en un artículo y homenaje al inolvidable Tony Croatto en un diario de circulación general.

En una de las ocasiones en que Tito Auger acompañó a Eric Landrón en un evento cultural en la Biblioteca Lázaro de la Universidad de Puerto Rico, el cantautor me permitió escuchar algunas de las nuevas canciones que los Fieles trabajan para su nuevo disco. En estas versiones preliminares el sonido me pareció más pesado, es decir, más en la línea del rock fuerte y progresivo, con mayor presencia de guitarras. Sin embargo, por otro lado, la lírica no pecaba de ser arrolladora, y en el contenido la visión del cantautor parecía proyectar eso que llaman ecuanimidad. Y no es extraño que así sucediera, pues esa combinación entre novedad y tradición que me presentaba y era evidente fue, en parte, resultado de la visión panorámica que obtuvo en Desde el comienzo: 1994-2004. Tal como le sucedió a un Mc Cartney después de trabajar con la serie Anthology de Los Beatles, y que repercutió en uno de sus discos más respetados, Flaming Pie, ese buceo sobre la trayectoria del conjunto le permitió a Tito Auger, sin duda, trazar perfil propio y ubicar en qué lugar se hallaba su registro creativo en aquel momento. Por lo anterior, no me sorprendió que esas canciones que escuché en primicia terminaran en un disco titulado Equilibrio.

Después escuché a un Tito diferente en la triada que conformó con Roy Brown y Tao Rodríguez-Seeger. Si para Bob Dylan fue refrescante unirse a George Harrison, Jeff Lynne, Tom Petty y Roy Orbison, en la complicidad creativa y colectiva de los Traveling Wilburys, para Auger lo fue colaborar con estos músicos. El resultado, un disco sencillo y liviano, que, como ventana abierta a la brisa, fue conformado por canciones que acercaban su textura sonora a tradiciones musicales hispanoamericanas y estadounidenses. En palabras del crítico y periodista Jaime Torres Torres: "Cinco estrellas. Entre las mejores diez producciones de 2006. Aunque parezca una afirmación redundante, Roy, Tito y Tao renuevan la Nueva Trova con aires del blues, el country y los ritmos caribeños en una secuencia sustanciosa para pensar y reflexionar sobre lo que somos como sociedad y hacia dónde nos dirigimos como pueblo." Que vaya bien se nutre de doce piezas, entre las que se encuentran, El banquete de los Sánchez, El alambique, Deportado, y la canción que da nombre a la colección, subtitulada El mundo.

En una de las más recientes conversaciones que tuve con Tito, recuerdo que me comentó sobre la posibilidad de realizar una producción discográfica propia, es decir, como solista. Una propuesta que por sus palabras intuí que se trataba de algo que el cantautor quiere obsequiarse a sí mismo. Proyecto de turno para un artista de su magnitud que no sorprende. Es claro que a través de todos estos años, después de probar a los suyos y a occidente de lo que es capaz, la liviandad innata que surge en quien ya se conoce bien se instala en un artista de su calibre.

Claro, desde mi punto de vista, quedan varias cosas tareas pendientes en lo que se refiere a su ‘carrera’, término que no me gusta utilizar pues Auger no está compitiendo con nadie. Es un hecho conocido que por su ética personal como artista se cuida mucho de los vicios de la prensa hueca farandulera; quizás por lo anterior no se presté a situaciones que otros piensan que son provechosas, y que son una tomadura de pelo a un público, que en muchas ocasiones ni cuenta se da. Por ese respeto que tiene Tito a quienes aprecian su música y a su pueblo, ha dado los pasos que a dado, sin prisa pero sin pausa, en coherencia con su propia conciencia como artista, humano y boricua ante el planeta y su tiempo. Falta entonces que quienes se ocupan de la proyección del artista correspondan de la misma forma a su dimensión y excelencia mundial.

Hemos tenido en los últimos 20 años genios creativos en diversos géneros musicales. Vico C, Tego Calderón, Robi Draco Rosa, Calle 13; todos ellos han dejado su huella en la historia, pero entre ellos la figura de Tito Auger gana relieve particular por varias razones. El registro de su voz de rockero trovador hace corpórea la singularidad creativa de un compositor cabal, que fiel a sí mismo ha legado a la cultura una obra trascendente, que, sin duda, habrá de perdurar fuera de las efímeras fórmulas que ocupan el tope del hit parade.

Para mi capricho como escritor, también desearía tener conmigo el cd que recoge la edición de la Bohemia Rockera en el Nuyorican Café en el Viejo San Juan. También, ¿por qué no? Entrevistarle nuevamente. Sería bueno conocer si algo nuevo cocinan los Fieles y en qué fase anda ese proyecto discográfico propio, que tanta curiosidad despertará en los amantes de la buena música. Les prometo que, de tener éxito en esa gestión, compartiré con ustedes esa conversación, aquí, en El Post Antillano.

 

 

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